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 Prólogo:

El dolor crónico es un problema muy complejo, que, a pesar de todos los avances farmacológicos y no farmacológicos, y de la investigación de los últimos tiempos, sigue siendo una causa de sufrimiento importante para los pacientes que lo padecen.

Antes se pensaba que el dolor implicaba únicamente la existencia de un daño físico, sin embargo, actualmente la ciencia nos ha llevado a descubrir la importancia que tienen las consecuencias de la vivencia del dolor. El dolor genera importantes reacciones emocionales que pueden potenciar el sufrimiento que lleva asociado. Es decir, el dolor ya no es sólo un síntoma de una enfermedad, sino que puede llegar a ser una enfermedad por sí solo. Este es el caso del dolor crónico.

Hace casi más de medio siglo Frederik J. J. Buytendijk (1887-1974) se preguntó si la ciencia era capaz de responder a cualquier interrogante que la vida le formulara, y tras largo tiempo buscando una respuesta, llegó a la irritante conclusión de que la ciencia no podía contestar casi nunca a estas cuestiones. El dolor es un elemento demasiado complicado, por lo que la ciencia no se preocupaba por  estudiarlo cuando se daban en un estado normal y sano del sujeto. Hoy día, las cosas han cambiado. La ciencia afronta e investiga este elemento, pero… ¿realmente puede afrontar científicamente un elemento tan puramente subjetivo, como puede ser el dolor?

Ha de tenerse en cuenta que entre el daño y el dolor intervienen factores de tipo psicológico, social y biológico.

El dolor suele estar asociado a la percepción de un daño que se ha producido en nuestro cuerpo. En este sentido el dolor sería la percepción del daño.

Como escribió René Leriche en 1949, el dolor, siendo algo cotidiano, se escapa al conocimiento exacto. El dolor es un elemento difícil de definir. Un gran número de  investigadores mantienen la idea de que este término tiene muchos significados, como recoge John C. Libeskind (1977). Este elemento es muy complicado, por lo que ha sido afrontado por múltiples disciplinas científicas que han definido el término de manera diferente resaltando los aspectos que entran dentro de sus ámbitos de competencia y cubriendo una faceta diferente del fenómeno, sin que ninguna de ellas pueda atribuirse la capacidad en exclusiva de definir el dolor en términos absolutos. De ahí la importancia de iniciativas como la de la Asociación Sinedolore, organizando un evento de gran  magnitud y de una relevante importancia en el consenso y avance de la medicina investigadora y en la mejora del tratamiento contra el dolor, que sirve como punto de encuentro de carácter científico entre profesionales de gran prestigio y de relevante papel en la mejora de la calidad de vida del paciente con dolor, y de la investigación en los últimos avances terapéuticos. Este hecho despierta un importante interés en todo el mundo, dando un enfoque multidisciplinar y científico a este mal sin rostro ni cara presente en 4’5 millones de personas en España que lo padecen de forma crónica, limitando su día a día, sus expectativas de vida, sus proyectos, sus ilusiones y convirtiéndose en un problema de prioritaria solución.

La falta de estudios diagnósticos precisos y certeros, la complejidad y variación de sus formas de presentación, la diversidad de respuestas obtenidas con los numerosos tratamientos aplicados difiere de un paciente a otro. Por lo tanto, todo esto no favorece e induce a un tratamiento no acertado del paciente, que, si es cierto que muchos avanzan y experimentan mejoría, una cantidad considerable de éstos permanecen discapacitados y sufren de problemas psicológicos hasta llegar a la depresión. Además, el dolor es visto por el médico como un fenómeno secundario (visto como un síntoma), mientras que para el paciente que lo padece es realmente el problema central y prioritario. Es, por ello, que el profesional debe aprender a interpretar el lenguaje y la expresión del paciente para garantizar un enfoque multidisciplinar. De hecho, algunos investigadores también lo consideran como signo vital.

En el tratamiento del dolor hay que tener en cuenta su origen multicausal, debiéndose establecer diversos niveles y procedimientos de intervención dirigidos al logro de la rehabilitación del paciente. Es un requisito indispensable lograr un diagnóstico que integre los determinantes bio-psico-sociales del dolor y la implementación de intervenciones terapéuticas consecuentes (Zas, 1995).

Según lord Kelvin, cuando puedes medir aquello de lo que hablas y expresarlo en números, sabes algo sobre ello; pero cuando no puedes, tu conocimiento es exiguo e insatisfactorio.

En resumen, podemos concluir que todo dolor tiene varios componentes, entre los que destaca un fuerte componente subjetivo, por lo que se puede plantear entonces que la percepción y expresión del dolor están siempre codeterminadas por el estado emocional, la capacidad cognitiva, la personalidad y la situación de vida social del paciente, los que a su vez estarán siempre vinculados a eventos cerebrales (Saavedra y Paeile, 1990).

Por todo lo expuesto y entendiendo que su afán por aprender, mejorar y estudiar es una de las condiciones que hacen realmente humano al ser humano, el Instituto Europeo para la Investigación en el Tratamiento Avanzado para Sine Dolore, dirigido por el recientemente elegido el Dr. D. Jordi Moya Riera, impulsor de esta gran y emprendedora idea, y excelente profesional, logra reunir cada año, tras mucho esfuerzo, a los mejores profesionales de diferentes disciplinas en un evento multidisciplinar de donde saldrán ideas emprendedoras que puedan  tratar el dolor, aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

La European Foundation for Health, Research and Education (EFHRE) y EFHRE INSTITUTES (Centro de Estudios Universitarios) mantienen su aval incondicional y científico a la iniciativa del European Multidisciplinary Pain Meeting, facilitando que encuentros como estos, entre entendidos de la materia desde diferentes puntos de vista, aúnen esfuerzos para que el dolor agudo esté más o menos controlado hoy en día gracias al avance de la ciencia y se incremente la investigación para el control del dolor crónico.

Por último, es de destacar que la recientemente creada Cátedra Universitaria de Investigación en Urgencias, Emergencias,  Catástrofes y Cardioseguridad de la prestigiosa Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) la cual tengo el gran honor de dirigir, servirá de paraguas docente, científico – I+D+I y participará activamente para potenciar esfuerzos en la investigación, y profundizar en el estudio del tratamiento del dolor para beneficiar a ese 20% de la población que sufre de dolor crónico en este campo, lo que justifica el Fórum, Sine Dolore y el Instituto Europeo para la Investigación en el Tratamiento Avanzado para Sine Dolore, que junto a nuevos reconocimientos de varias Universidades, avalan un evento que une a profesionales de todo el mundo.

Porque sólo así conseguiremos vencer el dolor.

“La verdadera ciencia enseña, por encima de todo,
a dudar y a ser ignorante”

Miguel de Unamuno

Autores:

  • Dr. Jordi Moya Riera
  • Dr. Alfonso Vidal Marcos
  • Dr. Manuel Corral Rosado
  • Dr. Jaime Rodríguez Quintosa